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El mago de la serie B y Z. Dirigió las películas más baratas e imaginativas de los años 50, con monstruitos hechos con un tambor de detergente. Dotado de un sexto sentido para conectar con los gustos del público ha invertido en docenas de proyectos y nunca ha perdido un centavo.
Directores consagrados, como James Cameron o Coppola, le deben su primera oportunidad. Hoy en día se dedica a la TV por cable. Es recordado sobre todo por sus adaptaciones de la obra de Edgar Allan Poe, casi siempre con Vincent Price en el papel principal.